Las bujías tienen 2 funciones principales: encender la mezcla de aire-combustible y remover el calor de la cámara de combustión. Es decir, además de proporcionar la chispa a la cámara de combustión, la bujía también trabaja como intercambiador de calor, extrayendo la energía calorífica no deseada de la cámara de combustión al sistema de enfriamiento del motor. El rango térmico de la bujía es la habilidad de la misma para disipar calor y se determina por la longitud del aislador ceramico, material del centro del electrodo y material del aislador.
El rango de temperatura de una bujia determina la capacidad de la misma para retirar el calor generado en la cámara de combustión y llevarlo al sistema de enfriamiento. La temperatura de la punta de la bujia debe ser lo suficientemente baja para prevenir pre-igniciones y/o destruccion de los electrodos, pero suficientemente alta para quemar los depósitos de la combustión y no acumular hollín en la punta de la bujía.
Motores diferentes requieren bujías con rango de temperatura diferente. Los motores antiguos o de bajo desempeno son motores fríos por lo que requieren de una bujía caliente (con baja disipación de calor) que evite la formación de depósitos en el extremos del material aislante de la bujia. Por lo contrario, los motores nuevos de alto desempeno son motores muy calientes que requieren bujias que disipen el excesivo calor que se genera en ellos.
Por esta razón, es importante que al momento de cambiar las bujías de nuestro coche coloquemos las bujías con el rango térmico especificado por el fabricante del vehículo. El utilizar bujías equivocadas reduce considerablemente la eficiencia del motor y la vida de las bujías. |